Para ser recordado por tu público, es necesario que éste haya oído hablar de ti primero, y si va a oír sobre ti, es mejor que seas tú quien decida qué es lo que escucha.

 

Estar presente en la mente de su público se ha convertido en una necesidad para cualquier profesional, y debido todo el ruido mediático que existe, es más difícil que nunca destacar entre toda la competencia, aunque existe una solución: desarrollar una sólida y reconocible marca personal.

¿Pero, qué es una marca personal? Nos referimos a ella como el conjunto de conceptos y percepciones con las que nos identificamos y por las que somos recordados. Se podría decir que es la huella que dejamos en las demás personas, hay incluso quien dice que “somos lo que dicen de nosotros cuando no estamos presentes”, por lo que es vital controlar y gestionar nuestra marca.

 

Esta es una tarea que requiere de tiempo y dedicación, y a pesar de no ser un proceso sencillo, en las siguientes líneas te presentamos unas claves que te ayudarán a dar los primeros pasos a la hora de generar tu propia marca personal.

 

Defínete.

Para presentarte ante los demás, primero debes conocerte a ti mismo, este será tu punto de partida. Comienza con un paso reflexivo pero decisivo, preguntándote a ti mismo una serie de cuestiones acerca de tu personalidad, valores o atributos, que te ayudarán a descubrir tu esencia, lo que sentará la base de tu marca personal.

 

Encuentra tu lugar.

Una vez que tengas claro quién eres, debes decidir cómo quieres posicionarte. Escoger los territorios en los que deseas moverte, así como conocer el mercado profesional al que deseas dirigirte. En este punto, y a diferencia de las marcas, quienes se centran en un posicionamiento único, ser capaz de adaptarte y relacionarte con diferentes conceptos añade valor a tu marca personal, lo que nos lleva a la tercera clave.

 

Distínguete.

Sé tú mismo, busca tu valor diferencial y explótalo. Conociendo tus fortalezas podrás trabajar en unos atributos propios y únicos, justificando así el beneficio que ofreces, algo que nadie más puede ofrecer. Piensa en aquello en lo que eres bueno, una actividad en la que destaques, y céntrate en ella. Identifica qué rasgos de tu marca obtienen mejores resultados y trata de incrementarlos.

 

Date a conocer.

Ahora que tienes claro cómo quieres enfocar tu marca, es el momento de decirle al mundo quién eres y qué puedes ofrecer. Comienza sintetizando tu discurso en ideas clave, y a medida que puedas, adáptalo a tu red de canales, mediante la cual llegarás a tu público. Es importante saber a quién te estás dirigiendo en cada plataforma, y enfocar el discurso a dejar claro cual es el problema que resuelves y cómo puedes ayudar a quien te escucha.

 

En definitiva, el objetivo de generar tu marca personal es destacar en la actividad que realizas, por la manera en la que lo haces y por el beneficio único que ofreces. Es esencial comunicar de manera clara y eficaz qué es lo que te hace diferente al resto, consiguiendo una marca personal  reconocible, perdurando en la mente de tu público. ¿Ya sabes cómo sería la tuya?